Con más bien poca frecuencia, en diferentes y variados contextos, leo y oigo hablar del destino, pero esa palabra es esencial para poder comprender como un pagano siente y vive la vida, al menos en el paganismo grecolatino y sospecho que también en el resto. Pero lo peor es que las pocas ocasiones en que, en el lenguaje común, lo veo usar, a veces él que lo usa no lo comprende y hace de esa palabra una “lectura” cristiana confundiendo el destino con una pre-destinación.

Desde el punto de vista de un creyente en un dios absoluto y por lo tanto monoteísta puro, creer que nacemos predestinados a vivir tal o cual suceso no es una contradicción, en principio, con sus creencias religiosas, en ocasiones, aunque raras, hasta puede ser presentada esa predestinación como una consecuencia lógica del resto de sus creencias. Pero desde el punto de vista pagano la predestinación no existe. Por desgracia hoy tendemos a confundir destino con predestinación. “Pre” significa “antes”, por lo que predestinación significa una fuerza que nos determina de una forma anterior al destino mismo. Pero que el destino exista no significa que exista una predestinación.

Para comprender el destino debemos antes comprender el modo en que un pagano ve la Naturaleza y al ser humano inserto en ella. Fuera de la Naturaleza no hay nada, ella lo es todo y en ella todo guarda relación con todo, todo es efecto y causa de todo, nada le sobra y nada le puede faltar. Esto significa que no existen fuerzas aisladas funcionando en la Naturaleza, en ella toda fuerza actúa junto con las demás, a veces se oponen entre ellas o se refuerzan mutuamente, se debilitan o se complementan, o se ignoran mutuamente que también es posible, y lo que hacen en un momento dado puede no ser lo que hacen en el momento siguiente.

Nosotros, en cuanto seres humanos, que somos producto de, y vivimos en, la Naturaleza, somos cada uno de nosotros una fuerza de ella, capaz como tal de afectar, y a la vez ser afectada, por las demás fuerzas de la Naturaleza. El destino, tal y como lo entendía el paganismo es el resultado de ese actuar mutuo de todas las fuerzas naturales de las que nosotros mismos somos una más. Por ello no es el destino algo que podamos decidir libremente nosotros, ya que lo decide el conjunto de la Naturaleza, pero tampoco es algo que nos venga determinado, sin más, desde fuera ya que nosotros mismos somos parte de la Naturaleza y una de sus fuerzas y como tal al actuar influimos y modificamos el resultado total del actuar del conjunto de fuerzas.

Es parte de mi destino, por ejemplo, que yo no pueda alcanzar la Luna dando un salto y por mucho que me esfuerce en ello, como lo es que si de poder lo diera en seguida me moriría allí por falta de oxigeno. Por lo tanto no soy libre para hacer eso, el conjunto de fuerzas de la propia Naturaleza, las mismas que me hacen ser, me lo impiden. Pero eso no le ha impedido al ser humano pisar la Luna.

Contrariamente a lo que se suele decir nada existe que sea efecto de una sola causa, las causas aisladas no existen, nada es causa por si mismo de nada, para que algo se produzca es necesario que sea causado por innumerables causas donde cada una de ellas aporta su propia fuerza junto a la de las demás para hacer posible ese efecto.

¿Me estas leyendo?, vale, pero si eso es cierto se debe a incontables causas que así lo hacen posible, no solo a una, la causa no es que tengas encendido un aparato conectado a Internet, esa no es si no una de sus causas, otra es que lo he escrito, otra que naciste, otra que un día mis padres se conocieron, otra que alguien invento Internet, otra que alguien me vendió el ordenador donde escribo, otra que un día entre en un blog llamado Reflexiones Paganas y acabe conociendo a Oscar, otra que cuando Oscar era un bebe aun sin dientes alguien se ocupo de que no le faltara leche, otra que alguien descubrió la electricidad, por lo que ese alguien y además eso que los físicos llaman electrones son causa de que hoy me estés leyendo, otra es que alguien inventara la escritura, otra que mi madre me enseñara en su día a escribir y alguien te enseñara a ti a leer, otra que alguien que nació y murió hace doscientos años y del cual ninguno de nosotros se suele acordar, pero que cuido de otro alguien, le trajo al mundo, le dio un lugar en él y sin el cual alguno de nosotros no habría llegado a nacer en nuestro tiempo, y ese alguien de hace unos doscientos años es como ese otro alguien, también olvidado, de hace dos mil y podemos remontarnos a dos millones de años atrás y una vez allí seguir aun remontando hasta llegar a ese tiempo en que el planeta en que hemos nacido aun no existía, ese material estelar del que se formo el planeta es causa evidente de que hoy ocurra lo que hoy ocurre. Insisto, no existen las causas aisladas.

El destino es la consecuencia de la Fuerza de la Naturaleza. Si hay una causa que merezca ser considerada tal es esa Fuerza, pero dicha Fuerza no es una fuerza sino que son muchas fuerzas actuando las unas con las otras y sobre las otras. Cada una de esas fuerzas capaz de modificar a otras y ser modificada a su vez por otras, eso es la vida. Por lo tanto el destino no es algo que nos ocurre sin más, no sucede por capricho de un dios o similar y de hecho hasta los dioses se ven sometidos a él. Nos es imposible escapar de nuestro destino ya que tal cosa solo sería posible solo escapando de la Naturaleza, pero no hay a donde escapar, pero, en tanto que somos parte de ella, una fuerza en ella y de ella, si podemos influir en nuestro destino, empujar hacía una dirección y en contra de otra y ese empujar cuenta a la hora de determinar nuestro destino.

El destino no es algo que nos viene impuesto por el mundo sin contar para nada con nuestros actos, si no que es algo que se escribe, hilvana, genera o como lo queráis expresar por nosotros mismos y el resto del mundo del que formamos parte.

A veces se habla del destino como opuesto a la libertad humana, eso es no estar comprendiendo nada. El destino es cierto que niega que tengamos una libertad absoluta, y se lo niega incluso a los dioses, ya que la única forma de que ese tipo de libertad exista es si no existe el resto del Universo o si el universo es lo que creen que es los creyentes en un dios absoluto creador desde la nada de todo lo demás, entonces sí existe ese tipo de libertad, pero solo la tiene ese dios ya que la naturaleza le esta por entero sometida y nada se le puede oponer. Dentro del paganismo, bien lejos por lo tanto de creer en un Dios que obra milagros en contra de las leyes de la Naturaleza, no hay forma, aunque se desee, de creer en una libertad de esa clase. La libertad en la que creen los paganos y a la que aspiran es de otro tipo.

Mientras que la libertad absoluta del dios del monoteísmo absoluto, solo aplicable a su dios, es una “libertad sobre todo lo demás”, aquella que define al paganismo es una “libertad junto a lo demás”, a lo que se aspira en paganismo con respecto a la libertad es a poder hacer uso de las propias fuerzas y capacidades, hacer que puedan influir junto con las demás fuerzas de la Naturaleza, que dichas fuerzas propias se conserven intactas, se incrementen incluso, sean usadas de modo hábil y puedan afectar, en la medida que sean capaces, a la realidad que nos toca vivir. Pero a lo que no aspira el pagano es a que dichas fuerzas sean absolutas. Nuestras fuerzas son siempre limitadas, vale, admitido, lo hay que reconocer, pero las queremos usar, aprovechar, disfrutar. A eso es lo que en paganismo se llama libertad.

No somos, por lo tanto, libres para evitar el destino, pero si aspiramos, y con razón, a ser libres para influir en él en la dirección de nuestras preferencias personales. A veces tendremos la fuerza y habilidad en el uso de ella para hacer que nuestra influencia sea grande, a veces no. Recordar que tenemos un destino es recordar que no existimos solos en el Universo, que necesitamos funcionar en él y junto a él, y que por lo tanto si quieres aprobar el examen de mañana más vale que hoy estudies y que si quieres que tu bebe llegue algún día a viejo no debes hoy olvidar su leche. Hacer lo que podemos no garantiza el éxito pero lo hace posible, en cambio dejar de hacer lo que podemos si garantiza el fracaso. Es en este contexto donde no solo la libertad adquiere sentido en el paganismo si no también donde lo adquiere la llamada “cultura del esfuerzo”: aunque una helada puede que termine destruyendo tu esfuerzo no esperes cosechar si antes no siembras. No está en nuestras manos saber cuando va venir o no una helada pero sembrar siempre lo está.

Si hemos sembrado pero la cosecha se ha perdido ya solo queda aceptar el destino, hay que saber afrontar lo que venga con valor, con dignidad y serenidad y si aun nos quedan algunas semillas volveremos a sembrar, si ya ni nos quedan al menos lo habremos intentado.

Eso es destino, ley y maestro. Y nadie conoce el suyo, hasta que le llega. Amargo en ocasiones, más siempre bendito.

Lilith Sinmás

By Saruman