El gobierno de Gabriel Boric comienza a cerrar su gestión minera con un nuevo impulso al extractivismo en Chile, presentando la Estrategia Nacional de Minerales Críticos que amplía la explotación de cobre, litio y tierras raras, en medio de cuestionamientos por sus impactos ambientales y el respaldo estatal a proyectos empresariales en distintos territorios.
En pleno verano, entre impactos de los incendios forestales y las pocas semanas que les queda a la administración de Gabriel Boric, la cartera de Minería protagonizó uno de los últimos capítulos que entrega a Chile a manos del empresariado nacional y transnacional.
En concreto, la ministra Aurora Williams hizo entrega de la Estrategia Nacional de Minerales Críticos (ENMC), la cual viene a respaldar la ampliación de los proyectos mineros en distintos lugares del país, incentivando la explotación de minerales como el litio, cobre, tierras raras, telurio, cobalto y renio, entre otros.
En este contexto, un documento del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales – OLCA construye una radiografía a las implicancias de esta nueva estrategia impulsada por el Ejecutivo.
En su apunte, la organización es enfática en señalar que el objetivo de la ENMC es “construir un paraguas que permitirá, en los próximos años, respaldar cuestionados proyectos mediante una ausencia generalizada de discusión pública profunda, pero orientada bajo los intereses del empresariado extractivo”.
Constituyendo cuatro nudos principales, el OLCA plantea que la estrategia gubernamental, que nace de la idealización de la alianza público-privada, cuenta con grandes deficiencias en aspectos políticos, ambientales y territoriales, lo cual es oculto bajo el mito del “país minero”.
En este sentido, uno de los datos claves, señala el documento, es que “de acuerdo a las proyecciones de inversión y extracción para los próximos diez años, hay una cartera de inversiones proyectadas de US$104.549 millones, lo que elevaría la extracción a 6,03 Millones de Toneladas de cobre anual al año 2033, a ese ritmo de extracción, las reservas de Cobre se acaban en 30 años”.
Por otro lado, el texto señala que la ENMC “será un impulso para acrecentar las tensiones locales ante un aceleramiento de proyectos extractivos, cuya “frontera”, desde hace años, dejó de ser el norte del país y la Cordillera de los Andes. Ahora, al igual que con estrategias como la del litio, el hidrógeno verde o el propio Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío, el empresariado nacional y transnacional se sentirá con el respaldo de la institucionalidad para avasallar en los territorios”.
