DEFINICIÓN

La fortaleza de cualquier enemigo (ya sea extranjero o local, político o militar) consiste en gran medida en los individuos que ocupan posiciones clave en la organización del enemigo, tales como líderes, oradores, escritores, organizadores, miembros del gabinete, altos funcionarios  del  gobierno, comandantes  del  ejército  y  oficiales  del Estado Mayor, en cualquier esfuerzo para derrotar al enemigo debe por tanto concentrarse en gran medida sobre esos enemigos individuales clave.

Si se realiza una labor tal sin recurrir a la violencia física, lo denominamos “guerra psicológica”.  No se centra tanto en convencer a dichos individuos mediante el razonamiento lógico, sino fundamentalmente en desviarlos en la dirección deseada mediante el acoso, asustándolos, confundiéndolos o induciéndoles a error; hablamos de “guerra de desgaste”. Una guerra de nervios tal puede ser llevada a cabo contra toda una nación, o contra grupos más grandes de población. En el documento actual, sin embargo, comentamos únicamente la guerra de nervios contra individuos, es decir, contra las personalidades clave del campo enemigos.

SELECCIÓN DE OBJETIVOS

A fin de que el esfuerzo a realizar sea lo más efectivo posible, se debe seleccionar sólo un número de personalidades enemigas como objetivos. En la mayoría de casos, una guerra de nervios eficiente implica una cantidad de trabajo considerable: por tanto hay que concentrarla exclusivamente sobre personas que sean realmente importantes para el enemigo, o un peligro real para vosotros (por ejemplo, sobre oradores convincentes, o sobre organizadores eficientes penetrando vuestras propias filas, o algo parecido). No se han de seleccionar a más personas de las que, con certeza, se puedan manejar eficientemente. Si decididamente hay más personalidades clave enemigas de las que se pueden atacar  a  la  vez,  hay  que  establecer  una  lista  de  prioridades,  tratando inicialmente el primer grupo de la lista, e ir añadiendo posteriormente a las siguientes personas de la lista sólo si, y cuando, ya se hayan eliminado a los miembros del primer grupo (o si se incrementa vuestro potencial, al reclutar personal activo suplementario a vuestro favor, etc.)

Seleccionar a vuestros objetivos no necesariamente según su rango y títulos oficiales sino según su verdadera importancia como individu En un partido político, el presidente no siempre es la personalidad más importante, ni el alcalde es siempre el dirigente real de un gobierno municipal, etc. Apuntad en primer lugar al hombre que tiene mayor influencia sobre sus colegas y seguidores, a los mejores cerebros, al que está más fanáticamente dedicado a la causa enemiga, al orador, organizador o escritor más dotado.

Seleccionad también a vuestros objetivos según vuestra habilidad para atacarl En el supuesto de que el líder enemigo tenga una personalidad muy fuerte, de que sea adorado incondicionalmente por sus seguidores, alguien totalmente íntegro, etc.: os será muy difícil deshaceros de él. De hecho, vuestros ataques contra él personalmente sólo pueden enfurecer a sus seguidores, y estimularlos a realizar un esfuerzo todavía mayor para su causa. Sin embargo, incluso el líder más dotado no puede trabajar sin asociados, ayudantes de todo tipo: si podéis arreglarlo para privarle de algunos de ellos (que pueden ser personalidades más débiles, menos populares, menos íntegras de lo que él es, y por tanto más fáciles de atacar), también iréis gradualmente debilitando su posición.

Una vez hayáis decidido a quien queréis convertir en blanco de vuestra campaña deguerra de nervios, intentad obtener toda la información que se pueda sobre esas  personas:

–      sus opiniones políticas (especialmente los posibles puntos de diferencia entre ellos y el partido, el gobierno, etc. al cual pertenecen);

–     cambios de opinión manifestados en el pasado;

–      sus  costumbres  personales  y  sus  vidas  privadas,  especialmente  los  puntos vulnerables y los secretos vergonzosos (si ha realizado viajes secretos a Moscú, o recibe financiación de una potencia extranjera, si tiene alguna adicción a las drogas, si bebe demasiado, o si se permite cualquier otro vicio, si ha malversado dinero o si es culpable de cualquier otro acto ilegal o inmoral).

–      También es importante saber quienes son sus amigos y quien son sus enemigos (personales), especialmente enemigos cercanos a él, en su propio partido, en su propia familia, hombres que aspiran al puesto que ahora ocupa, etc.

Cuando más sepáis sobre el hombre, mejores oportunidades tenéis de llevar a cabo una operación de guerra de nervios exitosa en su contra.

 

FINALIDAD

Vuestro objetivo más lógico será el de atraer a la persona a quien atacáis a vuestro bando. Sin embargo, esto no siempre es posible, porque el hombre podría ser un militante recalcitrante de la causa enemiga, o puede estar tan totalmente opuesto a vosotros que sea poco realista esperar que podáis ganarle como amigo o aliado. Además, en el terreno enemigo hay sin duda ciertas personas a las que ni siquiera quisierais tener en vuestro bando, aunque pudierais arreglároslas para reclutarlos, personas que son culpables de crímenes, o de actos personales o políticos vergonzosos, personas  cuyos  nombres  han llegado a  estar  tan estrechamente  identificados con vuestro enemigo que os comprometieron, y pondrían en un aprieto, si se unieran a vuestro bando.

En estos últimos casos, lo que se ha de intentar es destruir la utilidad de ese hombre para el bando enemigo. Con “destruir” no queremos decir matar al hombre, puesto que en el documento actual no se debate la violencia física. Lo que queremos decir es que, o bien hagamos que el hombre abandone al enemigo (sin unirse a vosotros), por ejemplo, retirándose de toda actividad pública, o emigrando, o haciendo que el enemigo expulse al hombre, a causa de las sospechas que podríais haber erigido contra él. Como resultado temporal, se puede por lo menos hacer que en un momento crítico el hombre no sea un peligro (por ejemplo, mediante una llamada urgente de teléfono de un pariente en una lejana ciudad, o mediante la orden telefónica de un superior, que le envíe a una dirección equivocada).

 

TÉCNICAS

Los métodos  que  podríais  utilizar  o  deberíais  utilizar  para  conseguir  los  objetivos definidos anteriormente variarán naturalmente según si queréis reclutar al hombre o destruirlo (o más bien, destruir su utilidad para el enemigo). Además, esos métodos diferirán según sea vuestra área de operación y las circunstancias existentes allí en el momento  en  que  llevéis  a  cabo  una  campaña  de  este  tipo.  Por  último,  mucho dependerá de la persona a la que habéis convertido en vuestro objetiv No consideréis por tanto, las siguiente sugerencias como una serie de normas inamovibles que se apliquen por igual a todos los casos: antes bien, examinad cada caso por sí mismo y encontrar cual de todos los consejos puede adecuarse a vuestro problema inmediato. Indudablemente descubriréis también maneras y medios por vosotros mismos en los que nosotros no pensamos cuando preparamos este documento.

 

1-Si queréis ganaros a un hombre para vuestro propio bando, apartándolo del enemigo,tenéis que convencerle de que el enemigo tiene malas intenciones contra él (ya sea contra él como persona, o como miembro de una clase social determinada, o algo parecido). Por ejemplo, si vuestro objetivo es un oficial del ejército retirado, y lográis convencerle de que el partido enemigo al que él pertenece planea expulsar a todos los oficiales retirados, puede que deje el partido antes de esperar a ser expulsado. O si llegaseis a saber de alguna infracción legal de la que vuestro objetivo es culpable pero que no ha sido detectada (por ejemplo, malversación de fondos públicos), y podéis convencerle de que sus oponentes han reunido pruebas en su contra, puede ser que dimita de su cargo público antes de esperar a ser acusado.

2-Por otro lado si intentáis destruir a un hombre, apuntad vuestros esfuerzos no tanto a él personalmente sino a sus colegas o a sus superiores: proporcionadles (desde luego de forma indirecta y astuta) material que indique que el hombre es un traidor, que está conspirando para obtener más poder para sí mismo, que colaborar con sus enemigos, que acepta dinero de una potencia extranjera, o que sus pecados privados provocarán pronto un gran escándalo público por lo que será mejor para ellos (para su partido, gobierno, corporación de negocios) que se libren inmediatamente de él para que el escándalo no les salpique.

3- La técnica más habitual a utilizar para cada finalidad son los rumores, las cartas anónimas, los telegramas y las llamadas telefónicas, así como los símbolos visuales. Las llamadas telefónicas deberían realizarse preferentemente a horas muy tempranas de la madrugada, digamos entre la 1 y las 4, cuando la resistencia psicológica de un hombre está generalmente en  su  ciclo  más  bajo.  Los  “símbolos  visuales”  pueden  incluir depositar un ataúd o el nudo corredizo de una horca frente a la casa del hombre; pintar textos amenazadores en la pared (“Aquí vive un espía”, “Te quedan sólo 5 días más…”, “Tu vida secreta ha sido descubierta”, o cualquier cosa que pueda resultar apropiada); enviar una falsa bomba (incluyendo un reloj barato con alarma, para sugerir una bomba de tiempo, con una nota “Esto es solo un aviso. La próxima vez será de verdad”), o algo parecido.

4-Para vuestras operaciones podéis elegir con preferencia aquellos momentos en los que vuestro objetivo es especialmente vulnerable psicológicamente. Si, por ejemplo, está celebrando su cumpleaños y está en mitad de una divertida fiesta, un telegrama o una llamada telefónica con alguna noticia inquietante que le llegue (por ejemplo, una próxima purga en el partido), es probable que le afecte más que en otro momento cualquiera, debido al fuerte contraste con su estado de ánimo eufórico del momento. Por otro lado, si vuestros mensajes le llegan cuando ya está muy deprimido (sea por motivos políticos, de trabajo o familiares), podéis lograr un efecto acumulativo y por tanto impactar más duro de lo que conseguiríais de otra manera (Esto indica nuevamente que debéis mantener una vigilancia estrecha sobre las personas contra las que emprendáis una tal campaña).

5- “El beso de la muerte”: Si de repente un hombre empieza a ser alabado por sus enemigos, es probable que ello levante sospechas entre sus amigos. Supongamos que un líder político da un violento discurso y los periódicos de la oposición le alaban por su moderación, destacan que es diferente de sus colegas, que es más fácil relacionarse con él, etc., esto seguro que le pone en evidencia, especialmente si pertenece a un partido que se caracteriza por una gran desconfianza interna y un miedo permanente a los “desviacionistas y opositores”, como el partido comunist También puede lograrse ese efecto escribiendo a un tipo de hombre así una amistosa carta desde el extranjero, desde un grupo político hostil o algo parecido, si se puede estar razonablemente seguro de que la letra pasará por censura y por tanto llamará la atención de los superiores del hombre.

6- Acoso legal:Si las condiciones locales lo permiten, se puede denunciar a un hombre a las autoridades adecuadas por cualquier violación de la ley, de la que realmente sea culpable o de  la  que  por  lo  menos  se  puedan preparar  evidencias  que  parezcan sospech Tales denuncias pueden ir desde la traición, a la evasión de impuestos. En ocasiones,  una  violación  de  la  ley  aparentemente  muy  insignificante  puede  tener interesantes consecuencias políticas: supongamos que sabéis que un hombre salió en secreto de la ciudad una noche para acudir a una reunión clandestina; vais a la policía y le acusáis de haberle visto cometer un acto inmoral (o quizás de haber aparcado su coche, sin lucen, poniendo en peligro el transporte público) esa misma noche. En el juzgado el hombre naturalmente protestará de que no estaba allí en absoluto: entonces será lógico pedirle que demuestre al jurado donde estaba en aquellos momentos, cosa que obviamente le resultará embarazosa.

7- Acoso Privado:Si se quiere que un hombre abandone el campo enemigo, se puede lograr haciendo circular rumores sobre las intenciones del enemigo que tengan que ver con su mujer, sus pares, u otros amigos y familiares próximos que puedan tener mucha influencia sobre él. Si estuvo un año de formación en la Unión Soviética, se insinúa que se seleccionan a las más lindas chicas rusas para hacer compañía a esos “héroes de tierras lejanas”, puede muy bien que ella insista no solo en que su marido no se marche, sino en que abandone el partid También se la puede hacer sospechar de que las reuniones secretas del partido a las que él acude son en realidad visitas a su amante, o algo parecido. Si ella no es del tipo celoso, se la puede hacer temer por la vida de él, o indicarle que él perderá su trabajo a causa de sus actividades políticas, o cualquier otra insinuación que probablemente consiga que ella interfiera con su labor política en el sentido deseado.

8- En algunos casos, los documentos falsificados pueden en gran manera apoyar vuestra campaña. Por ejemplo, si enviáis por correo a un agente del partido comunista una carta en papel con el membrete del partido, convocándole para que aparezca ante la comisión de control del partido para responder unas preguntas relacionadas con sus vinculaciones personales con agentes enemigos, trotskistas o algo parecido, puede ser que prefiera dimitir del partido antes que someterse a una purga amenazadora (incluso aunque tuviera su conciencia tranquila, aunque naturalmente escogeréis una acusación que por lo menos tenga un fondo de verdad en ella) Si no disponéis del papel con membrete ni siquiera de un sello de goma del partido, podéis intentar hacerlo con una llamada telefónica o mediante un telegrama.

 

CONCLUSIONES

Sea cual sea el método que elijáis, tenéis que proseguir vuestra campaña incansable y metódicamente hasta que vuestro objetivo o bien abandone, o por el contrario, hasta que reconozcáis que se trata, por lo menos de momento, de un caso perdido y que estáis malgastando vuestro esfuerzo. En toda propaganda la repetición es una de las herramientas más poderosas, y el efecto acumulativo de diversos medios (como se sugería en los párrafos anteriores) se incrementa con cada paso adicional que dais. No hay que darle al hombre tiempo para que se recupere de su primer impacto: hay que abordarlo desde ángulos diferentes, por parte de personas distintas, pero todas ellas contribuyendo al temática que hayáis elegid

Nunca quedéis al descubierto en una acción de guerra de desgaste de este tipo: esto es imperativo no sólo para protegeros de contramedidas y de una posible persecución legal, sino también porque un enemigo al que se desconoce, invisible, tiene un efecto de acoso mucho mayor sobre la mayoría de mentes que los ataques procedentes de un adversario conocido. Por  tanto,  difundid  vuestros  rumores  tan  solo  a  una  o  dos personas charlatanas de quienes podáis tener la seguridad de que esparcirán la historia hasta que llegue a quienes vosotros queréis que llegue. Si el hombre en cuestión os conoce, tened otras personas (por ejemplo, gente a la que el interesado no conozca) escribiendo las cartas anónimas. Nunca le escribáis desde un lugar cercano a donde vivís, sino desde otra ciudad, o desde otra zona de la ciudad. Disfrazad vuestra forma de escribir. No utilicéis vuestro propio papel de cartas, comprad por separado las hojas que  necesitéis  y  los  sobre  Haced  las  llamadas  telefónicas  sólo  desde  teléfonos públicos, y haced que sean muy cortas para evitar que puedan ser rastreadas.

 

FUENTE

Juan Jacobo Árbenz Guzmán (1954) Manual de la CIA. Guerra de desgaste contra individuos

By neo