El candidato demócrata en las elecciones presidenciales de EEUU, Joe Biden, que se había proclamado el ganador de los comicios, declaró que pretende conseguir que EEUU vuelva a gozar de respeto a nivel internacional.

«He pretendido ocupar ese puesto para resucitar el alma de EEUU, reconstruir la esencia de nuestra nación, la clase media. Y para conseguir que EEUU vuelva a ser respetado en todo el mundo», dijo Biden al dirigirse a los estadounidenses desde el estado de Delaware (este).

El candidato demócrata volvió a afirmar que los estadounidenses les dieron a su compañera de fórmula, Kamala Harris, y a él «una victoria limpia y sólida».

Biden dijo que entiende la «decepción» de quienes votaron por su contrincante y presidente en ejercicio, Donald Trump, e instó a buscar oportunidades en vez de enemistades.

«Para poder avanzar debemos dejar de ver a oponentes como enemigos», repitió el político casi al pie de la letra un reciente tuit suyo.

El también exvicepresidente de EEUU afirmó que como presidente se propone «unir en vez de dividir» a la nación y se propone que EEUU «predique no solo con el ejemplo de su poder sino también con el poder de su ejemplo», una fórmula que no solo formó parte de su programa electoral sino la que había pronunciado ya hace años, por ejemplo en la Convención Nacional Demócrata en 2012.

Biden señaló, asimismo, que creará el 9 de noviembre un grupo de asesores para elaborar el plan de lucha contra la pandemia del COVID-19 para conseguir que esta retroceda y prometió que no escatimará «fuerzas ni compromisos» para lograrlo.

Entre las prioridades de su eventual mandato, Biden mencionó la necesidad de «tomar bajo control el (corona)virus», de luchar por la «justicia racial y la eliminación del racismo sistémico» en EEUU y por «salvar el clima».

Afirmó también que es crucial «reconstruir la dignidad, proteger la democracia» y garantizar la igualdad de derechos para todos los estadounidenses.

Biden planearía revocar la salida de EE.UU. del Acuerdo de París y la OMS, así como otras decisiones de Trump, tras su toma de posesión

Según su información, Biden volverá a unirse al Acuerdo de París sobre políticas del ámbito climático, que EE.UU. abandonó formalmente este 4 de noviembre, y revocará la salida del país de la Organización Mundial de la Salud.

Asimismo, planea cancelar la prohibición de casi todos los viajes desde países con mayoría musulmana a EE.UU. y restablecerá el programa que les permite a las personas que fueron llevadas ilegalmente al territorio estadounidense cuando eran niños, quedarse en el país, según reportes.

De acuerdo con varios medios estadounidenses, tanto demócratas como republicanos, el candidato demócrata ya ha reunido los 270 votos electorales necesarios para hacerse con la Presidencia. Por su parte, Donald Trump aseguró este sábado que ganó las elecciones y obtuvo «71 millones de votos legales» y denunció que a los observadores «no se les permitió» asistir al recuento.

Jens Stoltenberg felicita a Joe Biden por la victoria en las elecciones y lo llama «un firme partidario de la Alianza»

El secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, felicitó a Joe Biden y su compañera de fórmula, Kamala Harris, por la victoria en las elecciones presidenciales. Aseguró que el político demócrata es «un firme partidario de la Alianza» y expresó la esperanza de «trabajar estrechamente» con el nuevo mandatario estadounidense. Según Stoltenberg, una OTAN fuerte beneficia tanto a América del Norte como a Europa.

«Juntos, los aliados de la OTAN representan casi 1.000 millones de personas, la mitad del poder económico mundial y la mitad del poderío militar mundial. Necesitamos esta fuerza colectiva para hacer frente a los muchos desafíos que enfrentamos, entre ellos una Rusia más asertiva, el terrorismo internacional, las amenazas cibernéticas y de misiles, y un cambio en el equilibrio mundial de poder con el ascenso de China. Solo podemos estar seguros y tener éxito si enfrentamos estos desafíos juntos», puntualizó.

Biden no puede hacer nada: Bloomberg predice el colapso final de las relaciones transatlánticas

Emmanuel Macron, como ideólogo de una Europa independiente, tendrá una excelente oportunidad para promover su idea si Joe Biden se hace cargo de la Casa Blanca durante los próximos cuatro años.

Muchos líderes europeos cuentan con el hecho de que Biden puede resolver la crisis que se ha formado en el bloque occidental durante los años de Trump. Sin embargo, si Biden gana, será débil y apenas contribuirá al fortalecimiento de las relaciones transatlánticas, escribe Bloomberg. Además, la alineación en el Congreso de Estados Unidos no es a favor de los demócratas, lo que significa que la legislatura es capaz de socavar la agenda de política exterior de Biden. En última instancia, si la administración Biden no aplica políticas internas efectivas, cualquier restablecimiento de las relaciones con Europa parece dudoso.

“Esto significa que los europeos no pueden darse el lujo de sentarse y esperar a ver qué sucede. Gane quien gane, la UE tendrá que determinar más activamente su propio camino y reducir su dependencia de Estados Unidos”, dice el artículo.

La agencia señala que Estados Unidos se ha vuelto «cada vez más indiferente u hostil a una Europa más asertiva a lo largo de los años». Washington prefiere prestar atención a Asia y, en particular, a China. Esta es una tendencia a largo plazo y Trump le ha dado más energía.

Para el presidente francés, Emmanuel Macron, el ascenso al poder de Biden representa una gran oportunidad. Como oponente del orden liberal de posguerra, ha afirmado repetidamente que la UE debe cuidar sus propios intereses.

“El trumpismo ha fortalecido sus ambiciones de una ‘Europa geopolítica’ y ha atraído a una Alemania, tradicionalmente vacilante, a participar en áreas de cooperación como la defensa y la tecnología. El baidenismo le dará a la UE más tiempo para alcanzar su objetivo”, escribe Bloomberg.

Según la agencia estadounidense, la Unión Europea bien podría utilizar su mercado único, que cuenta con 450 millones de consumidores, como herramienta de manipulación en el ámbito internacional. La UE ya está introduciendo instrumentos regulatorios como el escrutinio de la inversión extranjera, sanciones contra subsidios gubernamentales injustos y restricciones al sector de la tecnología. Con la ayuda de estos mecanismos, Bruselas bien podría influir en Estados Unidos.

Hijos de Trump condenan a los republicanos por inacción en lucha contra «fraude» electoral

WASHINGTON (Sputnik) — Los hijos del presidente de EEUU, Eric Trump y Donald Trump, denunciaron a miembros del Partido Republicano de Estados Unidos por falta de apoyo a su padre e inacción para responder a lo que llamaron fraude en el recuento de votos de las elecciones presidenciales en curso.

«¿Dónde están los republicanos? Ten algo de fuerza. Lucha contra este fraude», escribió en Twitter Eric Trump, el hijo menor del presidente en ejercicio, en la madrugada de este 5 de noviembre.

Su hermano mayor, Donald Trump, también expresó su condena a los republicanos, diciendo que el partido tiene «una plataforma perfecta para demostrar que están dispuestos y son capaces de luchar, pero que se acobardarán ante la mafia mediática».

«Cuando Estados Unidos vea todo lo que estamos descubriendo, se sentirán disgustados e incluso los medios de comunicación no podrán pretender que el fraude electoral no es real. Terminar con esta mierda de una vez por todas será fundamental para preservar nuestra república y la fe en la democracia», escribió en la red social Twitter.

Wall Street registra su mejor semana desde abril

A pesar de la incertidumbre en torno a la votación presidencial, Wall Street registró su mejor desempeño semanal desde abril.

El S&P 500 y el Nasdaq subieron un 7,3% y un 9%, respectivamente, durante la semana, informan medios estadounidenses. El Dow Jones subió un 6,9% esta semana. El S&P 500 también registró su mayor ganancia en la semana electoral desde 1932.

Los tres índices principales registraron sus mayores ganancias porcentuales semanales desde abril, mientras que la perspectiva de un estancamiento de las políticas en Washington alivió las preocupaciones de que la Administración de Biden podría endurecer las regulaciones sobre las empresas estadounidenses, publica Reuters.

Este viernes, la Bolsa de Nueva York cerró prácticamente sin cambios. El S&P 500 cerró la sesión perdiendo menos de 1 punto. El Nasdaq subió menos del 0,1 %, mientras que el Dow Jones cayó un 0,2 %.

Los “mass media” estadounidenses echan ‎por tierra la Primera Enmienda

 

Las tres principales cadenas de televisión de Estados Unidos –ABC, CBS y NBC– simplemente ‎sacaron del aire la conferencia de prensa postelectoral del presidente Donald Trump en cuanto comenzó ‎a cuestionar la honestidad del conteo de los votos. ‎

De hecho, los grandes medios de prensa de Estados Unidos, que desde su ‎sorpresiva elección –e incluso antes– han ‎tratado de ridiculizar a Donald Trump, llegando a insultarlo y a llamar a asesinarlo, ahora tratan de silenciarlo censurando ‎sus declaraciones. ‎

Según esos grandes medios de difusión, el presidente estadounidense en funciones estaba ‎mintiendo durante su última rueda de prensa, aún visible en ciertos sitios web.‎

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Los emporios estadounidenses de internet –Facebook, Twitter, YouTube, etc.– ‎precedieron a las grandes cadenas de televisión en esta operación de censura cerrando numerosas ‎cuentas bajo el mismo pretexto. ‎

Antes de saber quién ganó realmente la elección presidencial en Estados Unidos –tema ya secundario– habría que tratar de entender lo que está sucediendo:‎

‎La Primera Enmienda de la Constitución estadounidense estipula que no hay límites para la ‎libertad de expresión. Cada cual tiene derecho a decir lo que quiera. El Estado no puede, en ‎ningún caso– censurar la expresión de ideas, incluyendo aquellas que le parezcan funestas. ‎Los únicos límites son los que pueden imponer a posteriori los tribunales, cuando alguien estima ‎hacer sido difamado y logra aportar pruebas de que así ha sido. ‎

Las 10 primeras Enmiendas de la Constitución estadounidense están recogidas en el documento ‎conocido como Bill of Rights (Declaración de Derechos), que enuncia la concepción ‎estadounidense de los Derechos Humanos. ‎

Al censurar las palabras de su presidente en funciones, los medios masivos de difusión de ‎Estados Unidos se erigen en “guardianes de la Verdad”. ‎

  • Desde hace 5 años, Red Voltaire viene explicando que Estados Unidos ya no se divide ‎en “republicanos” y “demócratas” sino que está atravesando una verdadera crisis de civilización.
  • De un lado, los sucesores de los «Padres Peregrinos» que llegaron a América a bordo del ‎‎Mayflower tratan de imponer su concepción de la «Vía Pura».
  • Del otro lado, los descendientes de los inmigrantes provenientes del continente europeo tratan ‎de restaurar el «sueño estadounidense».‎

Así analizamos en su momento tanto la campaña presidencial de Hillary Clinton como el ascenso ‎del movimiento Black Lives Matter. Esta lectura se ve ratificada actualmente, así como la ‎posibilidad de una nueva guerra civil estadounidense –en nuestra opinión inevitable–, que quizás ‎no tenga lugar de inmediato pero que podría estallar en los próximos años. ‎

«Tractores bloqueando puertas y ventanas cubiertas»: Trump dice que observadores no pudieron acceder a mesas electorales en estados como Pensilvania

El presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró este sábado que los observadores no pudieron acceder a las mesas electorales en algunos estados el 3 de noviembre, cuando el país celebró las elecciones presidenciales.

«Decenas de miles de votos fueron recibidos ilegalmente después de las 20:00 del martes, el día de la elección, totalmente y fácilmente cambiando los resultados en Pensilvania y algunos otros estados [con un margen] mínimo [entre los candidatos]», escribió el mandatario en una serie de tuits en su cuenta personal.

Al mismo tiempo, «no se permitió, ilegalmente, observar cientos de miles de votos», afirmó el inquilino de la Casa Blanca. «Esto también podría cambiar el resultado de la elección en numerosos estados, incluso Pensilvania, que, todos pensaron, fue ganado fácilmente la noche de la elección, solo para observar cómo la enorme ventaja desapareció, sin que a alguien le fuera permitido observar durante largos intervalos de tiempo», declaró.

«Malas cosas tuvieron lugar durante esas horas, cuando la transparencia legal no fue permitida brutalmente y crudamente», escribió, detallando que «tractores bloquearon puertas y las ventanas estaban cubiertas con cartón grueso», por lo que «observadores no pudieron ver dentro de las salas de conteo».

Trump declara que «estas elecciones están lejos de terminar» y que su campaña llevará el lunes el caso a un tribunal

Poco después de que se dieran a conocer las proyecciones de varios medios, que auguran la victoria del demócrata Joe Biden, su rival republicano, el presidente Donald Trump, emitió un comunicado en el que destacó que «las elecciones están lejos de terminar».

«Todos nosotros sabemos por qué Joe Biden se apresura erróneamente a hacerse pasar por el ganador y por qué sus medios aliados están tratando tan fuertemente de ayudarle: no quieren que la verdad quede expuesta. El hecho simple es que esta elección está lejos de terminar», reza la publicación.

Trump destacó en su comunicado que Biden «no fue certificado como ganador de ningún estado, ni hablar de ninguno de los estados muy disputados que se dirigen a los reconteos ordenados o estados donde nuestra campaña tiene desafíos legales válidos y legítimos que podrían determinar el ganador final». En ese contexto, afirmó que a los observadores no les permitieron «el acceso significativo al proceso de conteo» en Pensilvania.

«Los votos legales deciden quién es el presidente, no los medios», destacó.

El inquilino de la Casa Blanca afirmó que el lunes 9 de noviembre, su campaña llevará el caso a un tribunal «para garantizar que las leyes electorales se respeten» y el ganador legítimo ocupe el puesto.

«El pueblo estadounidense tiene derecho a una elección honesta: esto significa el conteo de todas las papeletas legales y no el conteo de las papeletas ilegales. Es la única manera de garantizar que el público tenga toda la confianza en nuestra elección», destacó.

«Es sorprendente que la campaña de Biden se niegue a acordar este principio básico y quiera que las papeletas sean contadas incluso si son fraudulentas, fabricadas o emitidas por votantes inelegibles o fallecidos», destacó.

Por su parte, el abogado de Trump, Rudy Giuliani, declaró que van a cuestionar los resultados de las elecciones en Pensilvania, asegurando la campaña de Trump no pudo observar el conteo de votos en este estado.

Lukashenko: Las elecciones de EEUU son una “burla a la democracia”

El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, califica de “vergüenza” y “una burla a la democracia” la crisis electoral surgida en EE.UU.

“Ahora miren lo que ocurre con estas elecciones. Es una vergüenza y una burla a la democracia”, ha criticado este sábado el mandatario bielorruso, al referirse a la incertidumbre por las elecciones presidenciales en EE.UU., donde hasta este sábado no se ha conocido el ganador de la contienda del martes: Joe Biden, según los medios estadounidenses.

Cuestionado los alegatos del Occidente sobre la democracia, Lukashenko ha señalado que espera con ansias cómo reaccionarán los países occidentales y si exigirán a EE.UU. una repetición de las elecciones, como le exigen a Bielorrusia, donde en las presidenciales del pasado 9 de agosto el mandatario obtuvo el 80,1 por ciento de los votos depositados.

El mandatario ha asegurado que estos países occidentales que se llaman democráticos “ahora no harán nada” y no exigirán una reelección en EE.UU. ya que “tendrán miedo de hacer cualquier cosa” contra Washington.

“Pero esto es una vergüenza, una humillación de los estadounidenses que no podían ni siquiera imaginar”, ha agregado el líder bielorruso.

En contraste con EE.UU., en Bielorrusia, pese a que la candidata opositora Svetlana Tijanovskaya contó con apenas el 10,12 por ciento de los votos, el Occidente desconoció el resultado de los comicios, sin presentar prueba alguna para esa decisión, e impuso sanciones contra funcionarios de ese país.

El viernes, en una acción calificada por Minsk de “abierta injerencia” en sus asuntos internos, la Unión Europea (UE) aprobó nuevas sanciones contra Bielorrusia que afectan al presidente, a su hijo Víctor Lukashenko y a otras 13 personas del círculo cercano del mandatario, alegando fraude electoral tras los polémicos comicios de agosto que han provocado multitudinarias protestas en este país contra el mandatario.

¿Se está convirtiendo EEUU en un Estado fallido?

Ante una probable victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el economista Paul Krugman se pregunta si el candidato demócrata será capaz de gobernar el país y si EEUU se está convirtiendo EEUU en «un Estado fallido».

Varios medios estadounidenses informaron que Biden obtuvo los votos necesarios para convertirse en el nuevo presidente del país. El propio candidato demócrata anunció en Twitter que «es un honor ser elegido para dirigir Estados Unidos».

Sin embargo, el premio Nobel de Economía Paul Krugman advirtió en su artículo para The New York Times que EEUU puede convertirse en «un Estado fallido», porque duda que Joe Biden tenga posibilidad de gobernar.

«Hay verdaderas interrogantes sobre si, en efecto, podrá gobernar. En este momento, existe la posibilidad de que el Senado permanezca en manos de un partido extremista que saboteará a Biden de todas las maneras posibles», dice en su publicación.

Krugman destacó «lo poco representativo» que es el Senado estadounidense.

«Por supuesto que hay dos senadores por estado, lo que significa que los 579.000 residentes de Wyoming tienen tanto peso como los 39 millones de residentes de California. Los estados con mayor peso tienden a ser mucho menos urbanizados que la nación en general. Y dado el crecimiento de la división política entre las áreas metropolitanas y las rurales, esto le da al Senado una fuerte inclinación a la derecha».

El sesgo derechista del Senado, según Krugman, es «la razón principal por la que el Partido Republicano probablemente retenga el control a pesar de una victoria demócrata» en las elecciones presidenciales.

El economista explicó por qué el control dividido del Gobierno es «un problema tan grande» para EEUU.

«Necesitamos desesperadamente una nueva ronda de gasto federal en atención médica, ayuda para los desempleados y las empresas, y apoyo para los Gobiernos estatales y locales con problemas. Cálculos razonables sugieren que deberíamos gastar 200.000 millones de dólares o más cada mes hasta que alguna vacuna ponga fin a la pandemia. Me sorprendería que un Senado todavía controlado por Mitch McConnell estuviera de acuerdo con hacer algo así».

Incluso después de que la pandemia termine, es probable que EEUU se enfrente a «una debilidad económica persistente y a una necesidad desesperada de mayor inversión pública», advirtió Krugman.

«McConnell bloqueó en la práctica el gasto en infraestructura aun con Donald Trump en la Casa Blanca. ¿Por qué se volvería más condescendiente con Biden en el cargo?», se preguntó.

El economista confesó que le «el papel que puede desempeñar una Corte Suprema fuertemente partidista». «Seis de los nueve jueces fueron elegidos por un partido que ha ganado el voto popular solo una vez en las últimas ocho elecciones».

«Y creo que hay una posibilidad importante de que esta corte se comporte como la Corte Suprema en los años treinta, que no dejó de bloquear los programas del Nuevo Acuerdo sino hasta que el presidente Franklin Delano Roosevelt amenazó con añadir escaños, algo que Biden no podría hacer con un Senado controlado por los republicanos», señaló Paul Krugman.

El analista advirtió que el país está ante un serio problema.

«Si estuviéramos ante un país extranjero con el nivel de disfunción política de Estados Unidos, tal vez consideraríamos que está al borde de convertirse en un Estado fallido, es decir, un Estado cuyo Gobierno ya no es capaz de ejercer un control efectivo», concluyó.

Análisis: EEUU camino de perdición

Ernesto Milá

Reconozco que no me interesa excesivamente quién gane las elecciones norteamericanas, pero sí que mantengo cierto interés por Trump, ese outsider, odiado por los gestores de la globalización, temido por los mundialistas y con las ideas mucho más claras de lo que generalmente se suele reconocer.

Ahora bien, no se me ha escapado que la campaña que han realizado y que están realizando en estos mismos momentos, las grandes cadenas mediáticas, los grupos de comunicación con puesto en Bildelberg (no, este no va a ser un artículo conspiranoico), apostando por Biden, ha sido innoble, tendenciosa, mentirosa y miserable. Por ello, me hubiera alegrado que ganara Trump. Lo que no quita para reconocer que los EEUU es hoy una potencia en declive, con unas estructuras de poder inamovibles desde el siglo XVIII y en la que la única creación “moderna” ha sido la Reserva Federal, ese club selecto de banqueros que sustituye en EEUU a un “banco central” digno de tal nombre.

Los méritos de Trump no se han reconocido en los medios de comunicación europeos. No se ha reconocido, por ejemplo, que ha sido el único presidente de los EEUU desde, prácticamente la Guerra de Secesión Norteamericana, que no ha embarcado a su país en ninguna guerra colonial. Es más, se ha desenganchado de la herencia envenenada de Siria, herencia del “progresista” Obama. De haber estado Hillary en el poder, a saber a quién habría bombardeado. Por otra parte, las relaciones con Rusia no se han deteriorado… a diferencia de lo que prometía Hillary durante la campaña electoral que le llevó a la derrota. Luego está el haber cumplido su promesa de mejorar las infraestructuras del país que se habían quedado anticuadas. Esas medidas económicas generaron creación de empleo, incluso en estos tiempos de Covid (que han golpeado a EEUU, tal como alardea la prensa española, pero ocultando que nuestro país, tiene una tasa de fallecimientos por cada 100.000 habitantes, más alta que los EEUU, si se acepta que los fallecidos en este momento se acercan a 65.000).

La gestión de Trump, lejos de haber sido catastrófica, ha supuesto un período de paz que contrasta con los períodos anteriores: Obama estimulando y excitando la guerra de Siria, Bush invadiendo Afganistán e Irak, Clinton bombardeando Yugoslavia para ocultar las manchas de semen en su pantalón, Bush junios interviniendo en Kuwait, Reagan avivando la guerra de Afganistán contra los soviéticos e interviniendo en Iberoamérica, el anterior dictando su “doctrina Carter” en la que EEUU se reservaba el derecho de intervenir en aquella parte del mundo donde se percibieran problemas para los intereses de los EEUU, Ford dejando Indochina empantanada, Nixon alcanzando el clímax de bombardeos en Vietnam, Johnson interviniendo aumentando la presencia norteamericana en Indochina y extendiendo la guerra a toda la zona, JFK iniciando la guerra del Vietnam y hostigando a Cuba, y así sucesivamente, sin olvidar al presidente William McKinley que no tuvo problemas en volar el Maine en la bahía de Cuba para justificar el casus belli contra España. La historia del poder norteamericano es una historia continua de tropelías que solamente se han interrumpido durante el trumpismo.

Trump, por otra parte, ha tenido claro que el enemigo es la globalización económica. De ahí que iniciase una guerra comercial con China. ¿Se le puede reprochar? ¿Se le pueden reprochar luego las mentiras sobre el Covid-19 y el que haya responsabilizado obsesivamente a China de haberlo fabricado ex profeso? ¿Se le puede reprochar el que chalados conspiranoicos de Qanon le apoyen? Él mismo dijo que, en democracia, cuenta cualquier apoyo.

Se le reprocha que no haya liquidado definitivamente la globalización. No es tarea de un día. Especialmente habida cuenta de la situación económica norteamericana y los billones que tiene China invertidos en EEUU. Bastante ha hecho iniciando un rearme arancelario.

Trump es un “populista” norteamericano: un país excepcionalmente simple en el que hay que partir de la base de que todo en política debe simplificarse si se quiere tener audiencia. Es lo que ha hecho Trump. Y, por lo demás, lo que han hecho también sus enemigos.

Recuerdo el día que venció en las anteriores elecciones: los progresistas lloraban, decían que esto iba a suponer la tercera guerra mundial, el final del aborto y del feminismo, la persecución contra los homosexuales y demás catástrofes. Y el “muro” que suponía un atentado a la libre circulación de personas y a no sé qué enmienda de la constitución americana, la que dice que “todo el que llega a América es americano”. A diferencia de presidentes como Franklin Roosevelt, vástago de una familia de banqueros que se negó incluso a saludar a Jessy Owens, el atleta negro vencedor en los 100 metros lisos en las Olimpiadas de Berlín, simplemente por ser negro (hasta su muerte recordó siempre que en el Tercer Reich le habían tratado mejor), la cuestión étnica no ha empeorado en los EEUU durante el mandato de Trump, ni se ha producido el holocausto de gays, feministas y transex. Es más, incluso, en algunas zonas agrícolas se ha experimentado un crecimiento económico brutal gracias a la extensión del cultivo de la marihuana. Sí, porque Trump, como cualquier otro político, precisa a una población narcotizada para poder gobernar.

La campaña anti-Trump ha sido brutal, no solo en EEUU sino también en Europa. El invento de los Black Lives Matter ha supuesto el intento de que el voto negro se desplazara hacia Biden. Se ha olvidado que EEUU no es un país “normal”: cualquiera puede entrar en una armería y comprar un arma automática y unos cuantos miles de cartuchos. En esas circunstancias, pensar que la policía puede actuar con la suavidad y educación de otras latitudes, es ilusorio. Más aún si tenemos en cuenta que la principal causa de muerte de jóvenes negros en EEUU es a causa de tiroteos ¿con la policía? ¡No, con otros jóvenes negros! Tras el recuento electoral, los negros dejarán de importar a los demócratas, salvo como carne de cañón electoral en las siguientes elecciones.

Durante estos últimos dos años hemos asistido a una proliferación de documentales anti-Trump sobre los temas más variados. Comprometerle en el movimiento conspiranoico Qanon ha sido una de las últimas salvas. Pero hay muchas más y en los streammings televisivos este tipo de documentales sesgados y descaradamente parciales son legión. Sospechosamente no hay ningún documental sobre Biden.

En cuanto a los artículos de la “prensa libre”, en prácticamente todos se difundieron mentiras: “si Trump pierde, no reconocerá los resultados”, “Trump prepara un golpe de Estado”, “las huestes de Trump se preparan para la guerra civil si pierde las elecciones”… Incluso se sugería que, si Biden ganaba, Boris Johnson daría marcha atrás con el Brexit. En cuanto a Sánchez, precisa en la Casa Blanca a alguien que lo reciba y, al menos, los demócratas que ya tuvieron que lidiar con las hijas góticas de Zapatero, hasta podrían aceptar recibir al moños, siempre y cuando no haya cámaras de televisión delante.

De entre todos los editoriales y artículos en la prensa española, el que me ha parecido más aceptable es el publicado en El Confidencial con el título de “Aún no ha ganado Trump, pero ya han perdido los listos”. No puede ser que los laboratorios de sondeos, dieran una victoria aplastante de Biden para que luego se estuviera produciendo un empate técnico durante días. O las empresas de sondeos son inútiles (a pesar de que los algoritmos matemáticos con los que funcionan tienden a sembrar certidumbres) o bien mintieron como tantos otros en esta carrera electoral.

Resumamos: si pierde Trump gana la globalización y el mundialismo. Si hubiera ganado Trump se ralentizaría como ya ocurrió en su primer mandato. Si pierde Trump, EEUU se “reabrirán al mundo”, es decir, generarán conflictos allí donde se cuestionen sus intereses. Si hubiera ganado Trump, EEUU daría otro paso hacia su “espléndido aislamiento” y a un “decoupling” cada vez mayor con Europa. Pero, lo que está claro, es que EEUU, con o sin Trump, con o sin Biden, seguirán siendo una potencia declinante, con riesgo de guerra civil. Y no será Trump quien la desencadene, sino los radicales para los que la muerte de un negro, hasta las trancas de crack, en el curso de una detención, es mucho más importante que 150.000 sirios masacrados por armas exportadas por EEUU. Las reformas que deberían aplicarse en los EEUU son tantas y de tanto calado que hace ya mucho tiempo que pasó la época de la “reforma necesaria que todavía es posible”. Hoy estamos en la época de la “reforma necesaria pero imposible”.

No hay unos “Estados Unidos de América”, están los EEUU de los WASP, los EEUU de los “Black Live”, los EEUU de Qanon y los EEUU de los liberales blancos, los EEUU de los hispanos (que quieren unos EEUU mucho más hispanizados), los EEUU de Hollywood, los EEUU del “cinturón de la Biblia” y los EEUU de Nueva York y de la Costa Oeste, los EEUU de California y los EEUU de Florida, los EEUU del Pentágono, los EEUU del “dinero nuevo” y los EEUU de las grandes dinastías económicas, los EEUU conservadores a ultranza y los EEUU fanáticos de la corrección política… Lo que mantiene unido al país es la persecución del dólar. Pero las tensiones interiores que el país debe soportar en estos momentos (con el Covid, por un lado, las elecciones y su nivel de incertidumbre por otro y una deuda pública que se cifra en 15 billones de dólares) parecen ser excesivas como para que los EEUU, con o sin Trump, con Biden o con una presidenta negra, transexual y con implantes mecánicos, puedan evitar el estallido interior.

La URSS se hundió por un desplome interior y su sociedad era bastante más sólida que la actual sociedad norteamericana. Vale la pena no olvidarlo.