El gasoducto Soyuz Vostok, que conectará a Rusia con China atravesando el territorio de Mongolia, fomentará las relaciones entre los países y permitirá suministrar anualmente millones de metros cúbicos de gas al gigante asiático, afirmóeste miércoles el jefe de la compañía energética rusa Gazprom, Alexéi Miller, en un reportaje especial del canal Rossiya24.

“El proyecto del gasoducto Soyuz Vostok es de una escala muy grande. Será la extensión del gasoducto ruso Fuerza de Siberia 2 y permitirá suministrar cerca de 50.000 millones de metros cúbicos de gas anualmente al mercado chino, que es el que crece más rápidamente en el mundo”, dijo Miller.

Al mismo tiempo, el jefe de Gazprom afirmó que el proyecto ayudará a fortalecer la cooperación entre Rusia y Mongolia, países unidos por “relaciones estrechas de buena vecindad”.

En este contexto, el presidente mongol, Ujnaagiin Jurelsuj, subrayó este lunes que el proyecto ofrece beneficios económicos para las tres partes. “Este proyecto es mutuamente beneficioso tanto para Rusia como para China y Mongolia. En otras palabras, es un proyecto de escala euroasiática y sin duda tiene una gran importancia, dado que puede suministrar las riquezas naturales de Rusia a su socio económico: China”, dijo Jurelsuj, citadopor TASS.

Anteriormente, Jurelsuj señaló que el gas ruso no solamente supondrá una nueva dirección en la cooperación energética entre los países, sino que ayudará también a luchar contra los efectos negativos del cambio climático, de acuerdo con TASS.

La envergadura del proyecto

Los trabajos del diseño del proyecto empezaron en mayo de 2020 después de que se firmara en 2019 un memorando de entendimiento entre Gazprom y el Gobierno de Mongolia que prevé una evaluación conjunta de la viabilidad de suministros de gas ruso a China a través del territorio mongol.

Una vez finalizado, el tramo completará la extensión del gasoducto Fuerza de Siberia 2(‘Sila Sibiri’ en ruso), que unirá los depósitos de Siberia Occidental y el noroeste de China. Su capacidad de exportación podría superar en más de 1,3 veces a la del gasoducto Fuerza de Siberia, que actualmente suministragas del depósito de Chayanda al extremo oriente de Rusia y a China.

Según Gazprom, la longitud total del gasoducto Soyuz Vostok será de 962,9 kilómetros con un diámetro de tuberías de 1.400 milímetros. El proyecto prevé también la construcción de cinco instalaciones de compresión.

Por su parte, el presidente de Mongolia detalló que la conducción pasará por el territorio de cinco provincias del país, incluidas las proximidades de la capital, Ulán Bator, por lo que impulsará también el desarrollo regional.

“Una nueva etapa”

La semana pasada, la empresa rusa anuncióque había finalizado la etapa del estudio de viabilidad de la infraestructura, cuyas conclusiones fueron firmadas por el jefe de Gazprom y el vice primer ministro de Mongolia, Sainbuyangiin Amarsaijan.

“Con la conclusión del estudio de viabilidad, hemos pasado una etapa muy importante para la realización del proyecto y, al mismo tiempo, es el inicio de una nueva etapa. Es la transición hacia la fase de planificación”, señaló Miller.

Se estima que los trabajos de construcción puedan empezar ya en el año 2024, mientras que su lanzamiento actualmente está previsto para 2027-2028, según las autoridades mongolas, informaTASS.

La Comisión Europea le da la etiqueta de ‘verdes’ al gas y la energía nuclear

La polémica propuesta de la Comisión Europea de considerar al gas y a la energía nuclear como fuentes de energía verde se ha materializado este miércoles. El organismo ha presentado su taxomonía energética dentro del proyecto de reglamento sobre la mitigación y la adaptación al cambio climático, denominada ‘Taxonomy Complementary Climate Delegated Act’.

Después de meses de negociación y de polémica, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha logrado imponer la visión de los dos países con más peso dentro del bloque: Francia y Alemania. El primero depende por entero de la energía nuclear, que constituye el 75 % de su matriz energética, mientras que el segundo lo hace del gas.

La nueva clasificación identifica a las actividades económicas que contribuyen a la reducción de emisiones de CO2 con una etiqueta verde, que ahora también llevarán el gas y la energía nuclear.

La importancia de este etiquetado es que pretende ser una orientación para inversores, canalizando el capital a actividades sostenibles, por lo que las tecnologías energéticas presentes en esta taxonomía pueden atraer inversiones multimillonarias en los próximos años.

La controvertida decisión aún no es definitiva, aunque teniendo en cuenta las correlaciones de fuerzas, lo más seguro es que no sea retocada. El proyecto de reglamento ahora se remitirá al Consejo de Ministros de la Unión Europea y al Europarlamento.

Cualquiera de las dos instituciones podría devolver el texto a la Comisión Europea, para su reforma. Sin embargo, parece poco probable que en el plazo de cuatro meses que tienen para su escrutinio se produzca un veto, habida cuenta del equilibrio entre detractores y defensores del nuevo reglamento.

Aún así, la iniciativa podría sufrir otro revés: la posibilidad de que uno o varios países miembros de la UE denuncie el texto ante el Tribunal de Justicia europeo.

Si consigue superar los posibles contratiempos, el reglamento entrará en vigor el próximo 1 de enero.

Requisitos específicos

Según la Comisión,los criterios específicos para las actividades nucleares y gasísticas “están en consonancia con los objetivos climáticos y medioambientales de la UE y ayudarán a acelerar el cambio de los combustibles fósiles sólidos o líquidos, incluido el carbón, hacia un futuro climáticamente neutro“.

Como parte de esos criterios se incluye que las actividades relacionadas con el gas fósil deberán cambiar completamente la instalación a gases renovables o bajos en carbono antes del 31 de diciembre de 2035. Establece que cada nueva central de gas que se construya debe conllevar la retirada de una central de carbón con la misma capacidad, y que en 2050 el gas natural debe representar un máximo del 9 % del consumo interior bruto de energía (frente al 22 % de 2030).

En cuanto a la energía nuclear, la describen como “baja en carbono” y sostienen que “sujeta a estrictas condiciones ambientales y de seguridad que garanticen el respeto del principio de no causar daños significativos, puede desempeñar un papel en la transición hacia la neutralidad climática”.

By neo