Argentina está ardiendo.
Enormes incendios forestales están arrasando la Patagonia, desplazando comunidades y destruyendo tierras protegidas. Mientras los fuegos se extienden, los residentes locales han comenzado a reportar algo inquietante: individuos extranjeros capturados presuntamente prendiendo fuego, con múltiples informes que apuntan a israelíes.
Las autoridades dicen que las investigaciones están en curso.
La Patagonia no es solo un desierto, es una de las regiones más ricas en recursos y escasamente pobladas de la Tierra:
• Reservas de agua dulce •
Tierras fértiles •
Geografía estratégica •
Baja densidad de población
También es una región que ha atraído durante mucho tiempo el interés extranjero, legal y de otro tipo. Esto trae a colación un término que muchos argentinos conocen bien: Plan Andinia.
El Plan Andinia se refiere a un concepto geopolítico de mediados del siglo XX, discutido en círculos militares e de inteligencia argentinos, que proponía el establecimiento de un estado judío o zona autónoma en la Patagonia bajo ciertas condiciones.
Ya sea especulativo o estratégico, fue lo suficientemente real como para ser estudiado, debatido y temido. El Plan Andinia nunca se implementó. Pero las ideas no necesitan ser implementadas para moldear el comportamiento. Solo necesitan justificar un posicionamiento a largo plazo.
La adquisición de tierras, la influencia de ONG, corredores turísticos, flujos de doble ciudadanía, cooperación en seguridad: estas son herramientas mucho más comunes que los tanques.
El sur de Argentina ha visto: • Compras a gran escala de tierras extranjeras • Fincas de acceso restringido • Zonas de conservación privada con gobernanza opaca • Personal de seguridad extranjero operando bajo cobertura civil.
Los incendios forestales introducen una nueva variable que a los israelíes les encantará… el desplazamiento forzado. A lo largo de la historia, la destrucción ambiental a menudo ha precedido a la reorganización de tierras.
No porque los fuegos prueben la intención, sino porque el caos crea oportunidad: • Poderes de emergencia
• Transferencias de propiedades
• “Asistencia” internacional
• Reformulación de la soberanía como “gestión”.
Hay informes creíbles de israelíes capturados prendiendo fuego en los senderos de senderismo de la Patagonia. En 2011, un israelí fue capturado prendiendo un fuego que quemó 17.000 acres de la Patagonia chilena.
Cuando las comunidades sienten que su tierra está siendo tomada, remodelada o desestabilizada sin consentimiento, recuerdan la historia.
Argentina tiene su propia historia con interferencia extranjera, reestructuración del FMI y “soluciones” impuestas externamente. En ese contexto, la Patagonia no es periférica. Es estratégica. Y el Plan Andinia persiste no como un plan, sino como un símbolo de vulnerabilidad.
Los incendios forestales deberían unir a un país en defensa de su tierra, no silenciar la discusión.
La historia no se repite verbatim, pero rima, especialmente cuando la tierra está ardiendo.
Y todo es una conspiración… hasta que no lo es…
