Israel ha matado al menos a 400 palestinos y herido a más de 1.100 desde que comenzó el alto el fuego en octubre.
Por Sharon Zhang, republicado de Truthout , 26 de diciembre de 2025
Grupos de derechos humanos han reiterado que el acuerdo de “alto el fuego” en Gaza no ha impedido que Israel continúe su genocidio de palestinos, matando a cientos en las 12 semanas transcurridas desde que comenzó el acuerdo.
El grupo israelí de derechos humanos B’Tselem dijo en una declaración el 25 de diciembre que “el genocidio en Gaza no ha terminado”.
Desde que se declaró el alto el fuego el 10 de octubre de 2025, Israel ha continuado su ofensiva sobre el terreno —declaró el grupo—. El supuesto alto el fuego lleva 75 días en vigor. En la práctica, Israel continúa su campaña de matanza, destrucción, desplazamiento y control absoluto de la vida de los palestinos en Gaza. La comunidad internacional debe dejar de permitir esta fachada y actuar para ayudar a la población de Gaza.
B’Tselem señaló que Israel ha matado a 405 palestinos y herido a 1.114 desde que comenzó el alto el fuego el 10 de octubre hasta el lunes, a través de continuos ataques y agresiones militares.
La semana pasada, las fuerzas israelíes bombardearon una boda en Gaza, matando a seis palestinos e hiriendo a otros mientras la pareja buscaba un momento de alegría en medio de la violencia. Las autoridades de Gaza han declarado que Israel ha cometido 875 violaciones del alto el fuego hasta la fecha.
Las autoridades sanitarias de Gaza también han informado de la muerte de varios niños y bebés palestinos debido a la exposición al frío y la humedad del invierno. La ONU afirma que Israel ha bloqueado el acceso a alimentos, refugio y otros suministros humanitarios esenciales, como medicamentos, desde marzo, dejando a millones de personas expuestas a las más duras condiciones.
“Negarse a dejarlo entrar es una elección que priva a la gente dentro de Gaza de los medios para sobrevivir y recuperarse”, dijo el viernes el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA).
B’Tselem señaló que, hasta el 16 de diciembre, Israel sólo había permitido que se llevaran a cabo el 57 por ciento de las 556 misiones de ayuda planificadas.
Israel ha afirmado en declaraciones públicas que está permitiendo la entrada de los 600 camiones de ayuda requeridos por día desde que comenzó el alto el fuego, pero incluso la propia contabilidad interna de Israel sugiere que las autoridades sólo han permitido la entrada de 459 camiones por día en promedio, y una proporción significativa consiste en bienes comerciales; la ONU informó a principios de este mes que sólo se ha permitido la entrada de 113 camiones de ayuda coordinada por la ONU por día en promedio.
Israel también sigue ejerciendo control sobre las vidas de los palestinos de otras maneras, incluida su actual ocupación más allá de la “línea amarilla” en Gaza, así como su continua demolición de edificios en Gaza.
“Casi un millón de personas que vivían al este de la línea antes del genocidio ahora viven hacinadas al oeste de ésta en condiciones inhabitables”, dijo B’Tselem.
La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, compartió la declaración de B’Tselem y señaló que Amnistía también advirtió sobre la farsa del alto el fuego. “Esta es también la conclusión [de Amnistía]. El genocidio israelí en Gaza continúa”, declaró Callamard.
Amnistía advirtió el mes pasado que Israel “continúa imponiendo deliberadamente condiciones de vida calculadas para provocar la destrucción física [de los palestinos]” en Gaza, incluso después de recibir a todos los cautivos israelíes que quedan con vida.
El alto el fuego corre el riesgo de crear la peligrosa ilusión de que la vida en Gaza está volviendo a la normalidad. Pero si bien las autoridades y fuerzas israelíes han reducido la escala de sus ataques y permitido la entrada de cantidades limitadas de ayuda humanitaria a Gaza, el mundo no debe dejarse engañar, advirtió Callamard.
Sharon Zhang es redactora de noticias en Truthout y cubre temas de política, clima y trabajo.
